miércoles, 6 de enero de 2010
Hotel Chelsea
Me gusta mucho esta canción, muchísimo, tan íntima, tan de verdad. Joplin y Cohen en el Hotel Chelsea, sería una de esas relaciones en las que una noche estás agotado de todo pero fuerte, porque por encima de todo está tu ego ese que te aporta la seguridad para irte a la cama con una tía como Janis y follar sin parar, y besar como en ninguna película habías visto, incluso amarla por esas horas, porque sabes que ella se vestirá y saldrá por la puerta en unas horas para tal vez no volver a verla, al menos verla mamándotela y amándola. Y bueno, eso es estupendo, ella es una animal un poco extraño, es solitaria aunque continuamente rodeada de gente, oscura pero con la mirada llena de luz, misteriosa y abierta a ti esa noche. Y ¿qué decir de ti? Un tipo igualmente raro, con manías parecidas, y por eso la recuerdas claramente allí, pero no piensas en ella a menudo ¿Para qué? ¿Por qué?
domingo, 3 de enero de 2010
El olvido
¿Dónde ha quedado? ¿Dónde está? Estoy triste, muy triste, llevo días intentando encontrarlo y no hay forma, cierro los ojos concentrada en la búsqueda, miro fotografías que me den pistas, busco en tus grandes ojos negros, intento recordar el tacto del pelito rubio de cuando el niño era pequeño, casi, casi… Se viene una tarde de sábado con lluvia en aquel piso tan chiquito, juntos los tres, obligándote a ver dibujos animados y aún peor a que te rieses con ellos, pero poco más. ¿Dónde fue a parar? ¿Dónde? Me gusta pensar que no lo encuentro porque como tu dices todo pasa por algún motivo, y tal vez éste sea que el presente es mejor que esos recuerdos que no tengo forma de encontrar, pero quisiera hallarlos para de alguna forma dar explicación a lo que hoy sucede y cómo me sucede. Tal vez no es más que una teoría de una psicóloga argentina, me da igual, quiero toparme con los años que ya no vendrán. ¿Por qué se pierden? Dime tu que todo lo sabes, dimelo tu que siempre has sabido responder, y por favor no me mandes a la enciclopedia que esto no está escrito.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
24 de febrero

El olvido de quien fui ni siquiera me duele, el olvido de ustedes señoras y señores que me deseaban apenas me acaricia, el olvido de las luces que iluminaban mis destrozados pies ni siquiera me ciega, el olvido de la música, ese es el que me destroza. Maldita hija de puta ¿por qué no haces el intento de recordar como danzaba para vos? Eres una perra pedante, egoísta y egocéntrica ¿Por qué no te apiadas de mi soledad? Te estoy gritando que solo a vos te extraño, te imploro que resuenes en mi corazón para así poder expresar de la única forma que conozco. No se amar, solo sabía escucharte y dejarme llevar. La disciplina de años y años no eran nada porque tu acompañamiento lo inundaba todo, te suplico que vuelvas a mi, no podés hacerme esto ahora, tengo 36 años aun puedo darte más. Lo peor de aquél 24 de febrero fue perderte para siempre, maldito golpe que no me dejó inválida, que para muchos tuve suerte, que sólo me quedó una secuela, una secuela milagrosa para la ostia que me dí, eso dijeron.
Imposibilidad de usar el sentido del oído, perdida de la capacidad auditiva total.
lunes, 30 de marzo de 2009
TACTO
Llevaba poco tiempo en la ciudad, a ratos me emocionaba con tan grandiosa oferta de ocio, gente por todas partes, grandes monumentos, los mejores museos del país, y a ratos me desconcertaba, ahora ya ni recuerdo porque vine, como y qué me trajo acá. Aquel día salí a pasear, pues si bien es cierto que la ciudad ofrecía oportunidades maravillosas más cierto era que yo ando sin un mango en el bolsillo, no me esforzaba en buscar trabajo, mis manos como jardinero un día, como paseador de perros otro, como… como lo que surgiese, eso sí, no todos los días, quería conocer aquel lugar y poco más. Y así paseando por calles nuevas me hallaba, me entró un poco de frío, no es que yo sea muy friolento, pero el cielo comenzó a colorearse de un tono gris que nada bueno predecía, y eso que era 25 de abril, la primavera, la puta primavera , ahora sí, ahora no, la muy zorra no se decide, te da un rato de calorcito, un calor agradable tras el cruel invierno y cuando te estás acomodando te da la espalda y te lanza una tarde como aquella, será calentona…
Me rasqué el bolsillo y entré en un bar, pintaba muy lindo, me senté en la última mesa, me gusta observar a la gente que entra, pedí un te y decidí que pasaría gran parte de mi tarde en aquel sitio, jazz de fondo y personas que entraban y salían sin parar, no tenía nada mejor que hacer, pero no ocurrió así. Pelo negro, despeinada, con cara despistada, grandes ojos y labios carnosos, nariz pequeña, y si, ese aire despistado me hizo no quitarle ojo de encima, si, tenía un cuerpo riquísimo, pero no fue eso lo que me provocó tal interés. Se sentó en la barra, pidió un capuccino y oí como le preguntaba por una calle al camarero, era mi momento, el tipo le contestó que no sabía, yo tampoco, pero me acerqué y previa excusa por entrometerme en conversación ajena le dije que si quería le acompañaba a la calle una vez nos tomásemos el café. Ella accedió y se sentó en mi mesa, estuvimos conversando sobre nuestro papel en aquella ciudad, ambos extranjeros en la inmensa urbe. Su voz ronca me ponía muchísimo, era una mujer extrovertida, diferente, pasaba el rato y allí seguíamos, como si dos amigos que no se ven en años se reencontrasen, hablábamos sin parar. Era tarde, le pregunté que si aun quería saber donde quedaba aquella calle que buscaba, su mirada y su sonrisa de medio lado contestaron, no hicieron falta las palabras.
Fuimos al departamento que yo tenía alquilado, por suerte era cerca, nos tomamos una copa de vino, era lo único que le podía ofrecer. ¡Dios! como nos besamos, qué química, es tan difícil describir cuando algo así ocurre, mis ojos se clavaron en los suyos, comenzó un baile de lenguas sin fin, la respiración se agitaba cada vez más seguida, la saliva recorría nuestros cuerpos, el pelo despeinado le cubría un poco la cara, pero dejaba entrever sus labios, estaban aún más carnosos si cabía, nos mordíamos, nos arrancábamos la piel con caricias violentas, sexo oral a embestidas, más besos…hicimos el amor una y otra vez, se quedó dormida boca abajo, su perfil no se borra de mi mente, tenía un culo poderoso, le acariciaba desde la nuca hasta el sexo, estaba tan suave, tenía una piel tersa, era, y odio ser así de cursi, como si de un pétalo de rosa se tratase, no me había percatado de su tacto hasta ese momento. La pasión desgarradora me había impedido centrarme en esto, en su piel, en su pelo, estaba enredado pero lo notaba entre mis dedos como seda. También yo me quedé dormido, vencido de tanta belleza, los párpados me pesaban.
Los rayos del sol, comenzaban a incomodar, la jodida primavera había decidido que aquella sería una mañana soleada, abrí los ojos y ella estaba a mi lado, aún dormía. La observé detenidamente un rato, siempre me gustó observar dormir a los niños, a las mujeres lindas, a los viejitos, sentí que un calor invadía mi cuerpo, que mi sexo se henchía, recordé la danza que nuestros cuerpos representaron la noche anterior, tuve la necesidad imperiosa de acariciar suavemente su sexo, que mis dedos quedaran prendidos de su clítoris, sus labios estaban aún hinchados y aún sin tocarla sabía que estarían suaves y listos para volver a hacer el amor, notar su calor interno, la habitación aún huele a lo de anoche. Así lo hice… ¿qué coño pasa? ¡joder! Tengo la mano dormida, no siento nada, no noto si está fría o caliente, suave o áspera, pruebo con la otra mano, nada, tampoco, ¡Dios! ¿qué me está pasando? Ella despierta y me dice que le estoy haciendo daño, qué si soy gilipollas, qué si… ¿cómo le explico que no tengo tacto? Le pido disculpas, finjo que no ocurre nada, me perdona, me besa y … qué angustia, no siento sus besos, su lengua, su cuerpo está sobre el mío, es bellísima, es una mujer increíble, pero no la noto, no se qué está ocurriendo, ¿Cómo fingir esto? Se asusta, se viste rápidamente, le grito que no se marche, que me ayude, me llama loco, se va, se ha ido. Es cierto me estoy volviendo loco, me ducho y no se si el agua está caliente o fría, no puedo dejar de mirar el mango de la ducha si lo pierdo de vista se me cae, ni siquiera noto que recorra mi cuerpo, salgo no me seco, qué más da, voy a la cocina, tengo que probar así, es duro, pero algo he de hacer, abro el cajón de los cubiertos, ahí está un cuchillo de carne, con sierra, con la punta bien afilada, me pincho la yema del dedo, sangro un poco pero nada, ni siquiera ese pequeño cosquilleo del pequeño corte, voy un poco más lejos me hago una pequeña raja, sangro aún más, nada, nada, desespero, otro corte, esta vez más profundo, nada, comienzo a sentir que la tensión me baja, pero la respiración se agita, el corazón bombea fuerte, no puede ser cierto, ¿Cómo no sentir un corte así?, mis ojos fijamente en el cuchillo para que este no caiga al suelo, lo dirijo con la mirada al brazo, un corte, otro, sangre, la huelo, borbotea, lo único que siento es que pierdo la fuerza, agonizo, sigo cortando, ¡Quiero sentir! , me estoy mareando, hago el esfuerzo por sentir el dolor del cuchillo en la muñeca, nada, nada…
domingo, 8 de marzo de 2009
jueves, 12 de febrero de 2009
Versiones
- Tia, estos son "Los Amaya"
- Anda ya, qué dices, es la b.s.o. de una peli que les hizo Marlango, y es preciosa, tan sencilla y tan dolorosa, es...
- ¡Qué no coño! escuchame "Vete, me has hecho daño vete, lolailolailo..."
- ¡Ostias! Es verdad...
Si señor, era verdad. Y hoy no se porqué narices me he acordado de aquella tarde y del daño que le hace un lolailo a una bonita canción o lo que hace una buena versión a una mala canción. Ahí se las dejo, ¿qué fue primero el huevo o la gallina? Aunque igual no les gusta mi versión, a mi aunque ñoña me encanta.
martes, 27 de enero de 2009
Quien gestiona la caridad gestiona el poder
El texto que se representaba nos ofrecía a un personaje que bien lejos de lo que aparentemente parece poco tiene que ver con la iglesia, esa iglesia tan púdica, ordenada, aburridísima (¿por qué no?), controladora etc..., que me emociono y no voy al grano.l El caso es que este San Francisco que se nos presenta como juglar loco que habla con los animales, bufón tontorrón, esconde un revolucionario (a su manera, vale) del medievo, un ecologista de esos que están hoy tan de moda, un transegresor (de esos que me molan a mi), y entre tanta risa por la bufonería que tan genialmente representa El Brujo, me quedé con esta frase. Qué tristeza me inundó en aquel momento, así de repente, pues nos muestra el maestro Fo que por mucho que se haya querido disfrazar, ya desde la Edad Media y hasta nuestros días los poderosos, si aquellos que nos manejan como vulgares marionetas, lo hacen gestionando la caridad, un principio muy cristiano si señor, "no os preocupéis que yo os salvaré, hijos mios hay que ser austeros, pero yo me lo guardo acá por si vienen vacas flacas, porque sino ¿quién os salvará?"
Finalmente no me queda más que recomendarles una noche acompañada de este magnífico texto, en la voz del Brujo, pues encontrarán humor, ironía, reflexiones, y calidad literaria.
Por cierto les dejo una vez más uno de mis tangos preferidos
domingo, 30 de noviembre de 2008
Quiero, quiero, quiero besarte...
martes, 5 de agosto de 2008
jueves, 1 de mayo de 2008
miércoles, 9 de abril de 2008
lunes, 24 de marzo de 2008
Tan real
Joy Division.- Poco más que decir
La traducción la dejo para Usi:
Cuando la rutina muerde con firmeza, y las ambiciones son escasas y el resentimiento triunfa, sin que las emociones aumenten, y cambiamos nuestros rumbos, tomando caminos diferentes. Entonces, amor, el amor nos destrozará una vez más. ¿Por qué está el dormitorio tan frío? Me has dado la espalda desde tu lado. ¿Escogí un mal momento? ¿se nos acabó el afecto?. Aun así, todavía dura el encanto de lo que defendimos toda la vida. Entonces, amor, el amor nos destrozará una vez más. Gritas en sueños; todos mis defectos al descubierto. Hay cierto sabor en mi boca, como si la desesperación tomara el control. Es, simplemente, algo tan bueno que no puede volver a funcionar. Cuando, amor, el amor nos destroce una vez más.