Mostrando entradas con la etiqueta de la felicidad y otros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta de la felicidad y otros. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de abril de 2016

El amor


Hace tanto que no escribo que no recuerdo los motivos por los que dejé de hacerlo, tal vez la felicidad, la paz, la tranquilidad, el sosiego, el amor puro y verdadero, sin trabas, sin mentiras, ese que llega sin avisar y se instala en el corazón, en el alma, para siempre, ese que crece día tras día. Tal vez todo esto es el culpable de que yo dejase atrás la escritura desgarradora, aquella que dolía en el estomágo, aquellas palabras perdidas, sordidas, turbias, pero hermosas, de alguna manera hermosas.

Sin embargo llevo días que deseo sentarme en soledad a escribir sin parar, a escribir sobre esta persona nueva que soy, esta mujer que poco y mucho tiene que ver con aquella, mi manera de amar, ahora me doy cuenta, es la misma, intensa, apasionada, verdadera y alocada, así amo a Daniel, mi eterno compañero. Claro que a veces, pero muy pocas veces, me trastoca, pero eso hace que también le ame, que le ame como a nadie, es soñador como nadie, es creativo y se ilusiona como un niño pequeño, tiene ese punto de candidez en un señor responsable, y eso no me descoloca, al contrario, me atrapa, bueno, sí, me descoloca a ratitos, pero para justo después en frío enamorarme aún más.

Y mi hija, ¿cómo saber hasta su llegada del amor incondicional? No puedo afirmar y estoy en contra de la idea de que para realizarte como mujer debes ser madre, pero si afirmo que el amor incondicional sólo se conoce cuando se tiene un hijo. En mi caso, he tenido la suerte de que haya nacido del amor del que hablaba antes, de un amor divertido, sincero y para toda la vida, de esos que ya no existen. Martina, porque mía no es, la hija que nos ha puesto la vida en el camino, y nos hace sentirnos extremadamente afortunados, no resta, sino que suma un amor infinito a nuestras vidas, su sonrisa es el mundo girando a nuestro alrededor, el brillo de su pelo rubio me parece el color más precioso de la creación, sus ojos de tono indefinido nos inundan de una ternura infinita, y sus ocurrencias nos provocan las mayores de las risas, y sus pequeños malestares de niña pequeña, el mayor de los sufrimientos, quisieras cambiar una noche suya de mocos y tos por una gripe enorme en tu cuerpo a cambio.

Así es este amor que me ha regalado la vida... ¿Cómo no sentir inspiración con esta vida que llevo tan intensamente feliz? A veces, lloro de emoción, de miedo por perder esto que jamás soñé, pero automaticamente vuelvo en mí, fría, y continuo, por eso dejé de escribir.

Prometo sacar ratitos y escuchar esa voz de felicidad, de emociones e ilusiones, prometo ser más yo, y volver a escribir, porque la vida sólo es una, y me permite dejarles mis palabras a mis hijos, a Martina, y a la lentejita que está creciendo dentro de mí.




domingo, 15 de enero de 2012

Manos

Manos que sanan mi dolorida espalda, manos que excitan mi sexo con apenas un leve roce, manos que toman las mías para bailar perfidia, manos que me acarician bajo la mesa mientras el resto charla de la situación actual del país, manos que brindan por las nuevas caricias,
manos que me agarran para no caer cuando estoy cansada, manos que se enredan entre mis cortos cabellos y me provocan movimientos gatunos, manos que pellizcan mis pezones dando lugar a extraños orgasmos, manos que se ciñen a mi cintura bajando al culo hasta quedarnos dormidos, manos, dedos, música, manos, dedos, trompeta, manos, dedos, sexo, manos, dedos,amor, manos, dedos, felicidad.

domingo, 4 de diciembre de 2011

¿Como siempre?


Creía que construía, cuando realmente destruía. Se disfraza con su petulancia, cuando realmente se abandonaba a su propio declive. Anoche me llamó, no atendí la llamada por respeto a las personas con las que estaba cenando, insistió, me levanté excusándome con ir al baño, la cobertura de aquel aseo no era la mejor sin embargo no hacía falta mucha claridad para saber que estaba dándose un baño de ansiedad con un sólo "hola, ¿puedes hablar?" contesté la verdad, que estaba ocupada, que al día siguiente le llamaría. Volví a la mesa, pero al término de la cena decidí ir directa a casa y llamarle, me había dejado preocupada. Quería que nos viésemos, era tarde, era invierno para ambos, accedí, como siempre, pensé de camino. Como siempre en un lugar poco transitado, como siempre vos y yo bajo la alevosa noche, le dije a modo de saludo con sonrisa socarrona. Alzó la mirada: "flaca no es como siempre, te extraño, te necesito, no he encontrado a otra como vos", le asomaban pequeñas lágrimas, idénticas a las de los críos cuando son conscientes de que es el último recurso que les queda para salirse con la suya.

No es como siempre, estamos por fin de acuerdo en algo. Yo no te extraño. Yo no te necesito, ya no. Por suerte, yo tampoco he encontrado a otro como vos.

jueves, 6 de octubre de 2011

Amor - Enamoramiento y otras palabras manidas y ñoñas

Cuando estás tristes tiendes a pensar que no hay una tristeza mayor, igual ocurre cuando tienes un problemón, cuando sientes una alegría inmensa, y también cuando amas, sin embargo es cuando te enamoras, palabra fea donde las haya, cuando se te olvidan los sentimientos, emociones, sensaciones vividas en los anteriores enamoramientos, pues el mundo en ese momento gira en torno a ese amor. Los problemas vividos y superados sirven para resolver los siguientes, en cambio nos negamos a pensar que ese amor del instante, de la etapa, del momento... pudiera llegar a compararse con algo que ya no está en nuestras vidas, normalmente porque algo no funcionó, pudiera ser porque el amado o amada dejaran este mundo, si, pero lo normal es simplemente porque terminó, y termina, incluso te puede quedar la sensación de que ya no podrás amar de esa forma en la vida. Y es cierto, de esa misma no, obvio, cada persona es distinta de la que camina hasta en la misma dirección, ¿como no va a serlo la que camina en distinta?.

lunes, 26 de septiembre de 2011





Estás sentado frente a mi, el telediario de la primera de fondo, otro movimiento sísmico sacude algún lugar remoto de este mundo, las lentejas están muy ricas, ya van apeteciendo estos platos calentitos, te observo mientras escuchas atento como un niño pequeño las explicaciones de los geólogos, bebo agua, trago y quisiera decirte en ese justo momento las palabras más bellas para hacerte saber el profundo amor que siento por vos, quisiera en ese momento apagar el televisor, apartar las lentejas y encamarnos hasta dormir, besarnos sin parar, y es que solo acierto a decirte las palabras más bellas cuando tu boca atrapa a la mía como si el mundo fuese a terminar en ese mismo instante...

lunes, 11 de julio de 2011

El partido

Qué amargo sabor provoca el final de un partido que no se jugó pese a que el tiempo corría a favor de los jugadores, la brisa era perfecta para los espectadores, el calor aún no había llegado como para hacer de este partido un partido húmedo y soporífero, la brisa les golpeaba la cara continuamente haciéndoles sentir ganas de salir al campo y correr hasta conseguir la victoria, el cesped estaba recién cortado, era perfecto para sus zapatillas nuevas, tal vez por ser tan nuevas tenían miedo de no controlarlas y caer de una forma tonta, pero que puede provocar severas lesiones como para seguir jugando otros partidos. Finalmente decidieron no salir, y se quedaron con sus nuevas y flamantes zapatillas mirándolas con cara de bobos y se marcharon a casa, se las quitaron y las colocaron en las estanterias con una extraña nostalgia, con un poco de rabia porque el temor a caer, el temor a las rozaduras, el temor a lo desconocido fue el verdadero ganador de aquel partido de aquella bonita tarde de julio.

lunes, 4 de octubre de 2010

La vida



Ahora que parece que la tormenta ha cesado, que una paz desconocida me inunda, que cierro los ojos y vuelo a mil sitios imaginarios, que los abro y la realidad me abriga acogedora, ahora que soy lo que deseabais los que me queréis, ahora siento miedo de mi corazón vacío, no porque me resulte desconocida la situación, no por temor al dolor q me puedan causar, miedo de mi misma, de no tener la capacidad de dar lo que le dí a alguien que sea honesto. Tengo la sensación de no saber marcharme a tiempo de los lugares poco recomendables, de no alejarme de las mentes atormentadas, de insistir en los traumas, tal vez adopte la fea costumbre de entregar mis entrañas a cambio de resolver problemas ajenos, y así rodar una y otra vez, así hasta que llegue un día en que realmente me sienta tan llena de los malos recuerdos de aquellos a quienes quise salvar que me percate de que yo era la que vivía en el peor de los lugares como para recomendar, de que mi mente era la más atormentada, de que mis traumas, a diferencia de los suyos eran insalvables, tal vez era yo la más problemática, pero mientras que llegue ese día seguiré rodando y entregando mis entrañas a quien me apetezca, por absurdo que parezca, la pasión es la que realmente mueve el mundo, al menos el mío, sino seríamos máquinas, como aquellas mujeres perfectas. Dejémonos amar de manera desgarrada, besemos con violencia, acariciemos con ternura, follemos con las miradas, trabajemos sin matarnos, caminemos bajo la lluvia de octubre sin rumbo fijo, abramos nuestros oídos a los músicos del pasado y a los que intentan ahora hacernos soñar, tengamos hijos sin pensar en la economía y si en el amor incondicional que conlleva, manifestemos lo que nos incomoda, lo que nos indigna, ¡vivamos joder!, vivamos sin pensar demasiado en el mañana, lo justo para poner el despertador en hora, porque eso sí, hay que pagar facturas. Lo siento he jodido el final, pero es así, primero de mes, y antes que ponerme nostálgica esta tarde he ido a pagar hipoteca, garaje… pero vivan, porque ¡están vivos!

martes, 31 de agosto de 2010

Jodida zorra




Finalmente ganaste la partida, siempre lo haces, sabemos que eres una contrincante poderosa, por esa misma razón una vez que se te conoce se te evita, pero eres una jodida zorra inteligente y provocas que acabemos enfrentándonos a ti. Es muy difícil escapar de una seductora de tal magnitud, al menos para mi siempre lo fue. De pequeña me acompañaste infinidad de veces, realmente lo has hecho desde que tengo uso de razón, te usaba para tapar lo que me avergonzaba, para divertirme, como instrumento para conseguir metas, amigos, etc… pero el uso al que ahora me enfrento es el más duro, aquí me has ganado, me he despistado, y bien sabía que no debía confiar en la candidez de la víctima, lo que no sabía es que la víctima en este escenario era yo.

Siempre he tenido claro que negando tu existencia lo tenía todo ganado, solo yo sabía de tu colaboración, y cerraba los ojos, dormía, de acuerdo ese día no muy bien, pero dormía y si bien no olvidaba y nunca lo hago ni lo haré, se pasaba el tormentoso día y continuaba. Las miradas de confianza, las sonrisas de placidez, el abrazo amigo, el beso de amor, la palmadita por el buen trabajo, todo continuaba, ¿Cómo reconocerte en mi vida? Tenías que comprenderme, me conocías bien, pero como no me canso de decirte, eres una jodida zorra y tenías que salir del agujerito del bolsillo donde siempre te he llevado, quisiste ser protagonista, y saliste por la puerta grande. Me podías haber enfrentado a los años, a los meses, a los días, atrasados donde habías protagonizado momentos inolvidables, sin embargo tu actuación estelar guardaba una sorpresa, me demostraste que no solo existías a pesar de mi negación contundente y continua, sino que fui víctima de ti, esta vez no me acompañabas a mi. Me golpeé fuertemente, joder aun me escuecen las heridas, si señora, toda una vida de mentiras, mentirijillas, mentiras piadosas, y no te vi cuando me atacaste. ¡Qué incertidumbre tan grande me has creado! ¿Cómo se ahora donde está la verdad? Te has vengado y bien, me despisté, una llamada aquel caluroso 11 de mayo, te negué, no podía creer que me hubieses estado traicionando durante tres amargos años.

Ahora lo entiendo, a la mentira por más que se la niegue no deja de ser, no deja de existir, nos enfrenta tarde o temprano, tal vez al principio de algo, tal vez al final de los días, es una jodida zorra que no puede mantenerse callada, entrometida…

miércoles, 11 de agosto de 2010

La guerrera


Sabe Dios que dolores callaste, que angustias te acompañaron en el camino, que alegrías reprimiste, que llantos en silencio te ahogaron. Y ha pasado el tiempo y pasa a cada momento que yo continúo tecleando, y sigo sintiendo ese grito callado que proviene de tu cuerpo encerrado en el tiempo, y por más que este haga de las suyas y se deje derramar por nuestras vidas veo en tu mirada el mismo temor que años atrás. Se, quiero pensar al menos, que un día te levantarás y sonreirás y le plantarás cara con ese carácter que tan solo se intuye pero que los que te amamos conocemos, y será una gran victoria, lo será porque aunque en tu piel solo veas las heridas de las guerras perdidas, al tiempo no le quedará otra que mostrarte lo que es tuyo, lo que te pertenece realmente. Al jodido paso de la vida no le va a quedar otra que mostrarse tal cual es, tal cual ha sido y será entonces cuando sientas la fuerza de la batalla ganada, las heridas de tu piel te parecerán medallas, las lágrimas derramadas agua que te permitió tragar mientras la lucha te dejaba sin aliento. Caminarás firme y consciente de esa firmeza nos mirarás a los ojos y verás en ellos la gran victoria, porque sola tu la ganaste, solita, lo que ocurre es que el sudor que cayó sobre tu frente te impedía ver como librabas una y otra, pero madre acá estamos por vos, personas que sienten el piso firme bajo sus pies, que se saben queridos y amados, que lloran y se caen pero que conocen de tu apoyo y entonces se levantan, no sin heridas, claro está, porque en esa batalla ganada fuimos tus pequeños soldaditos, y ahora que somos soldados que luchan en sus propias guerrillas nos ponemos a tu lado para librar las que se sucedan a partir de ahora. No sabe el tiempito este que tan buenos luchadores forjaste mientras el pasaba creyendo ser el vencedor.

domingo, 23 de mayo de 2010

Resaca

En la mitad de esta cama blanca, restos de papel de una chocolatina, un par de libros empezados, el teléfono, y mi cuerpo vencido por la felicidad de los días anteriores. Reflexiva, resacosa (no se si existe esta palabra), tranquila, feliz, preocupada por nimiedades de estudiante por placer, procuro hacerlo todo por puro placer, sudar en el gimnasio por placer de ver los músculos tensándose, trabajar por placer de tener rutinas que me asienten los pies en la tierra, estudiar por placer de profundizar en asuntos cotidianos, visitar a los amigos por placer de compartir tu vida con las suyas, como follar por placer, y esto que parece muy evidente no es ninguna tontería, se de gente que folla por hacer gimnasia, otras que lo hacen como si fuese el placer de ir al trabajo, vamos por rutina.

Pues ahora me observo desnuda, desnuda en todos los aspectos, me siento como una niña pequeña que tiene los ojos bien abiertos para que no se le escape ningún detalle de la vida, porque todo es nuevo debido a su corta edad, leyendo despacito los carteles de las calles, ha comenzado a aprender a leer, y así con las ansias de conocer, de aprender a leer, así me veo hoy, solo que esta vez no voy de la mano de mi madre. Tengo ganas de vivir despacito, de saborear cada momento, de que la cabeza se me llene de proyectos, algunos culminarán con éxito, otros no, y el resto ni siquiera pasarán de mi cabecita, pero proyectos al fin y al cabo…

jueves, 25 de marzo de 2010

TIEMPO

A estas horas, sin sentido, sin ganas, sin coherencia, sin ti, sin el, casi sin mi, a estas horas me doy cuenta de como pasa el tiempo, y de que forma, y que hacemos con ese tiempo he escrito relatos de mierda en este tiempo, he escrito sobre la relación de mierda entre vos y yo, he escrito sobre los sueños extraños que ultimamente me vuelven a sorprender de madrugada, pero no he querido publicar nada. Y el tiempo ha pasado sin tener nada nuevo que decir, al menos esa es la razón de no publicar los bodrios de letras amontonadas que se me ocurrían en ratos de lo que denominamos ocio. Y acá, meses después sigo igual, escuchando The Doors, tras una cena del carajo con mi hermano, intentando conciliar el sueño, estoy medio a oscuras dándome cuenta del tiempo, y no porque sea más de media noche y el vino francés que mi amigo Luiso me trajo de Francia hace un tiempo (en enero) haya hecho de las suyas, sino porque algo ocurre hoy que me produce desasosiego. Y aunque es otra tontería la voy a dejar plasmada para cuando pase otro tiempo recuerde que mi cabecita no está tan muerta como yo creo, que aunque no sea capaz de creer en nada de vez en cuando siento hormiguitas, intranquilidad, deseo, etc... algo siento,si bien de muy tarde en tarde, pero algo es algo y mucho es ese algo para el tiempo que pasa y no vemos...

domingo, 3 de enero de 2010

El olvido



¿Dónde ha quedado? ¿Dónde está? Estoy triste, muy triste, llevo días intentando encontrarlo y no hay forma, cierro los ojos concentrada en la búsqueda, miro fotografías que me den pistas, busco en tus grandes ojos negros, intento recordar el tacto del pelito rubio de cuando el niño era pequeño, casi, casi… Se viene una tarde de sábado con lluvia en aquel piso tan chiquito, juntos los tres, obligándote a ver dibujos animados y aún peor a que te rieses con ellos, pero poco más. ¿Dónde fue a parar? ¿Dónde? Me gusta pensar que no lo encuentro porque como tu dices todo pasa por algún motivo, y tal vez éste sea que el presente es mejor que esos recuerdos que no tengo forma de encontrar, pero quisiera hallarlos para de alguna forma dar explicación a lo que hoy sucede y cómo me sucede. Tal vez no es más que una teoría de una psicóloga argentina, me da igual, quiero toparme con los años que ya no vendrán. ¿Por qué se pierden? Dime tu que todo lo sabes, dimelo tu que siempre has sabido responder, y por favor no me mandes a la enciclopedia que esto no está escrito.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Control



El control, ese es el protagonista de nuestras vidas. Cuando somos conscientes de que el y nosotros estamos perfectamente entrelazados, que somos un todo, ahí todo funciona, dormimos bien, se podría decir que algún tipo de paz nos inunda, pero ¿qué ocurre cuando este se queda en la esquina al cruzar la calle? Nos pegamos con nuestras realidades más escondidas, no siempre es posible controlarlo todo, y viene entonces la debilidad del descontrol a inundarnos, todo cuanto creíamos tener bajo la atenta mirada del porvenir, ese del que nos sentimos tan orgullosos. Un buen trabajo, una casa hecha de esfuerzo, una familia en toda regla, una vida perfectamente armónica y organizada, aunque no nos demos cuenta que esta perfección es sumamente frágil. Hablo de este ejemplo porque es un topicazo de vida, pero de un modo u otro nos empeñamos en planificar nuestro futuro, dirigir el presente, y apartar el pasado.
Esta reflexión sobre la perdida del control me la ha traído una película, es del año 92, yo la vi por primera vez en el 94, era una adolescente y desde aquel momento se convirtió en mi peli favorita, no es lo propio para esa edad, pero anoche volví a ella, y ahora que yo tengo que tomar el control de mi vida, ahora que soy consciente de la libertad y el miedo que te da el desprenderte de el, me percaté de muchas de las intenciones más allá de lo que vemos en ella. Se trata de Herida, de Louis Malle, las personas heridas son peligrosas porque ya saben que son capaces de sobrevivir…
Tremendo drama, aunque haya quien piense que es un bodrio y que es un tema manido, me parece que Binoche y Irons transmiten perfectamente lo que a cada segundo les ocurre a las personas cuando el descontrol es el que reina. El, conducta intachable, padre y esposo ordenado, brillante carrera política. Ella, independiente, oscura, sensual, adornada de heridas que jamás podrán curarse. ¿En qué momento se pierde el control? Una mirada, placer infinito, obsesión, culpas, veneno, ansiedad, enfermedad, tristeza…

jueves, 3 de diciembre de 2009

Saldrá

Ahí que tan solita la ves, ahí que la sientes indefensa, parece que los años que la acompañan no contasen, es una niña, así al menos tiene la mirada, la inocencia, el temor, la ilusión por las pequeñas cosas. Sin embargo la realidad es muy distinta, duele, te hace sentir culpable, pero permíteme decirte que no eres Dios, nos creemos muy dueños de nuestros destinos, olvidándonos que no somos sino simple materia que pulula, que el propio razonamiento del que hemos sido dotados nos juega malas pasadas y es así como llegamos a este punto. No podría aconsejarte, creo que no puedo ni tan siquiera consolarte, “se frío, se fuerte, etc”… no puedo amor. Sé quien eres, solo eso, expresa y olvida, abrázale, ámala. Y aunque a veces los recuerdos nos maltratan haz memoria de porque te inunda la pena, imagino que será por lo bueno vivido, por su sonrisa, por su caricia en tu cara bonita, por … solo tu sabes el porque. Es ahora cuando debes detenerte y mirar que tienes realmente, aférrate a los proyectos, al cuidado de quien también te necesita, al apoyo que te brindan quiénes no sabías que existían, a llorar a quien te ama de forma incondicional a todo ello y más.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Changes


Que ya no te quiero como antes solías decirme, que la locura de mi mirada había desaparecido, que las ansias por tu cuerpo se habían disipado, que… qué más da amor, tanto preguntaste que me hiciste pensar en algo que no existía, y me cuestioné tanto a mi misma que acá llegué, si, mi amor, lejos, creaste este animal que soy hoy, y tan lejos que jamás podrás seguirme con el olfato, jamás oirás mis taconeos cortitos, jamás porque tanto preguntar y tanto cuestionar provocó una nueva obra, otra Laura, tan distinta a la que te amaba cada noche, a la que reía sin parar tus chistes sin gracia, a la que te admiraba escuchándote sobre el universo, tan diferente que ya ni la recuerdo bien. Tal vez era cierto que no te quería, no te deseaba, no quería morir de amor por vos, pero solo tal vez, porque las personas debemos vivir el instante y no cuestionar a cada paso nuestros actos, sentimientos, proyectos, y realidades, sino ¿qué somos? ¿Quiénes? De ahí salió esta creación. Ahora vivo en el norte, hace mucho frío y siempre llueve, aunque la belleza del paisaje lo disipa y me llena, trabajo desde casa, es una suerte vivir en esta era y permitirte estar alejada de las ciudades, de la gente, de lo cotidiano. Acá cada día descubro algo nuevo, comencé a montar en bici y cuando el tiempo me da tregua paseo como una niña pequeña con los ojos bien abiertos para que no se me escape nada de este maravilloso lugar. Si, ya se, te digo que me inventé a otra, no extraño las cenas en aquellos restaurantes que solíamos visitar, ni el arreglo de todas las mañanas antes de acudir a las reuniones, le dejé las perlas, los trajes y el apartamento del centro a mi hermana Raquel, acá no me hace falta nada de eso.
Y mirá, te escribo hoy tras dos años porque tuve un flash la otra noche cocinando, imágenes de la vida que teníamos, eran hermosas, y pensé que éramos felices, y en como las personas cambiamos de un estadio a otro sin apenas darnos cuenta. Mi caso es un poco más notorio, ha sido un cambio radical, pero amor mío todos lo hacemos, a pesar de los tópicos que intentamos creernos, esos del tipo “a mi no me cambia ni Dios” esos suelen aparecer sobre todo en la juventud. Pero mírate, cuando te conocí eras muy distinto a cuando me marché, materialista, sumamente ambicioso, frío, hermético, y aparecí con mi locura en tu vida, con mis ideas revolucionarias, mis sueños de cambiar el mundo, y vos te fuiste dulcificando, aprendiste a sonreír, mientras yo fui mutando al otro lado, cada vez tenía mayores necesidades materiales, todo lo quería tener controlado, el tiempo me era insuficiente, estirar el día era mi premisa al levantarme, y bueno así nos acomodamos, pero fíjate como cambiamos, según la necesidad, el momento de la vida, las personas que te rodean y no por eso debemos sentirnos “chaqueteros” tu ya me entiendes mi amor. Piensa en como eras cuando tenía 20, 35 y ahora con 50 ¿Acaso te crees diferente a mi y te consideras fijo en tus ideas y modo de vida?

domingo, 20 de septiembre de 2009

Ay tanguito!



Tanguito, tanguito, mirá vos que acá te encuentro tras tantísimo tiempo, tanto como mi vida. Mi vida que una vez te pudo pertenecer, al menos una mínima parte de ella, al menos cuando mi persona aún era mínima, al menos en algún lugar del tiempo que vivimos, y así con este enredo, con esta velocidad que tomo al hablar, tendríamos que hablar tanto. Sigo enredando, tanto y nada. Así es mi querido tanguito, creo conocerte profundamente, creo saber que dice tu mirada nostálgica, creo conocerte por tus andares, creo que tu voz rota de acento porteño me acaricia como si fuese una niña pequeña, pero solo es creer. Objetivamente ¿que se de vos?, y aún voy más allá ¿ que sabes de mi? Así es, durante toda mi vida te he tenido presente, más de lo que debiera o al menos quisiera, sin embargo hoy que te miro cara a cara, ya en la edad adulta, habiendo sufrido problemas similares a los tuyos ¿Qué encuentro? El desasosiego se apodera de mi por un momento, me parece que todos estos años has sido un espejismo, una invención de niña rarita. Hoy eres un pintor bohemio que anda por las calles de Barcelona, ayer un escultor reconocido en alguna Isla del país, antes de ayer un revolucionario exiliado, hoy artista callejero, pero el desasosiego no desaparece porque estos títulos que yo misma te he ido dando no son más que mentiras. Sabes que era una cría mentirosilla, y para alguien así tu eras el personaje perfecto, si no estabas presente en mi día a día podía crearte cada mañana y reinventarte una y otra vez, sin cansarme, siempre creaba una historia entorno al Señor Tanguito, siempre hasta hoy. No por falta de creatividad, podría seguir así hasta el final, sin embargo te miro, y ya no quiero seguir inventándote, quiero conocerte realmente, quiero conocer tus verdaderas miserias, ya no me asustan, te lo prometo, he aprendido a no soñar, a diferenciar las mentiras, me hice mujer, tal vez no te dabas cuenta, pero el tiempo pasaba y sin darnos cuenta acá nos encontramos, casi treinta años después, ya no más mentiras, no más prejuicios, seamos sinceros, el uno con el otro.
Ya no te venero, eso es si que es una verdad, la primera ¿Seguimos? Ya no te reinvento. Ya no doy mi vida ni mis noches de insomnio por vos. Ya no te necesito, porque aquél tiempo pasó. Pero no puedo decir que ya no te quiero, que ya no me preocupes, que ya no eres mi tanguito, porque ahí no decido yo.
Ahora te toca a ti.

jueves, 3 de septiembre de 2009

EL VACIO - II ACEPCIÓN

Nunca un lugar tan vacío estuvo tan lleno, y nunca un lugar tan lleno me resultó tan vacío.
En la cama, desde dónde veo Júpiter, es decir mi lado de la cama, no hay nadie, sólo yo, silencio rotundo, interrumpido únicamente por el balanceo de las hojas de las viejas palmeras del jardín abandonado, y me giro para dormir en posición fetal y noto tu presencia, te huelo, te siento respirar, enciendo la luz y no hay nadie, sólo mi imagen reflejada en los espejos, y no lo entiendo, porque apenas pasaste tiempo aquí, y pienso en lo jodido que es recordar lo que no ocurrió. No puedo dormir, me visto, salgo a la calle, encontraré a gente que conozco en la plaza tomando cañas. Subo la calle, bajo la cuesta, paso el arco y busco – Hola ¿qué tal?, un “Vargas” por favor- Risas, conversaciones interesantes, y tengo que concentrarme, por un momento he visto la plaza vacía, sólo yo, y hago un esfuerzo mental para centrarme y ver que no estoy soñando, porque ya nunca sueño, estoy en la calle y no está vacía… Soy yo la que tiene un vacío, el vacío de ti.

sábado, 22 de agosto de 2009

La vida es sueño

Ya no sueño, qué si la marquesa, qué si llegaba al trabajo desnuda, qué si mi vida sería maravillosa, a diferencia del resto de mortales cercanos a mí… ya no sueño, ahora vivo despierta continuamente, siempre con los ojos bien abiertos. Camino observando todo y queriéndolo consumir de momento, siento la necesidad de más, de lo que está más lejos, pero no de lo que aún está por llegar, porque ya no sueño. Paseo con las gafas de sol, como ya no sueño tengo los ojos rojitos, y miro al cielo y respiro y soy consciente de mi cuerpo, de que mis piernas suben la cuesta, y me alegra esta consciencia, me da paz. El sueño del futuro me producía desasosiego, de quién podría ser y no era, de lo que podría tener y no tenía, de lo que tenía que haber hecho y no hice, de los sentimientos y deseos que me podía permitir y de cuales no, y así continuamente. Soñaba, pero no vivía en aquél momento. Ya no sueño, no seré la rica heredera, eso lo sabía, pero mira tampoco seré la esposa perfecta que trabaja, está mona y se ocupa de sus adorables niños, y esto no lo sabía, ahora no se quién soy ni quien seré, poco importa si en lugar de soñar vives, ríes, lloras, no desfalleces por no llegar a la meta porque no hay meta, solo caminas y caminas, y saludas a la señora panadera con una amplia sonrisa, y recuerdas con tu amiga de la infancia los juegos que os divertían, y discutes con tu amigo de la edad adulta por el destino de las vacaciones, y sales a correr por la ciudad, y disfrutas de ese vino gustoso con una buena carne para acordar definitivamente que te vas sola de vacaciones, y… vivir y no soñar, porque la vida es sueño (esto último ya saben, lo escribió Calderón en 1635 y como acertó)

martes, 28 de julio de 2009

Primer plato


Parapapapará, umm… qué bien se está en la terraza, 35 graditos tostando mi cuerpo tras una mañana de estrés, mi música, el sol, un vasito de sangría y el viento moviendo las palmeras, umm, qué bueno. Y sí, no estás, ni quiero que estés, para mí el plato principal. Estuve cocinando con mucho mimo y cuidado, te avisé para el corte de patatas, sabes que nunca se me dio bien, también para las cebollas, ya te dije que me producen un llanto incomodísimo - porfa mira el fuego que no se pase - pero te quedaste mirando al otro lado de la cocina, y mientras mi delantal se ensuciaba, me corté con el cuchillo y lloré sin parar , logré sacar el plato adelante, si señor,salió muy rico, sabroso, en su punto, se deshacía en la boca.
- Perdón, no te he entendido. ¿Qué quieres venir a comer de mi plato? – Ah no, eso si que no. Lo siento, no estás invitado. Cariño no te lo tomes a mal, no es un castigo para que veas la moraleja del cuento, es que si lo último que me apetece es compartir mesa y mantel, imagina ducha y cama. No pasa nada, igual de esta aprendes a cocinar solito ¿Quién sabe? … -

domingo, 2 de noviembre de 2008

Un domingo cualquiera

Un domingo cualquiera, así es este, el frío ha calado también en mi casa, lavadoras, resaca, mantita en el sofá, cierro los ojos y pienso - ¿Qué hice el domingo pasado?- y entonces asoma un sentimiento de bienestar y me traslado siete días atrás. Vincenzo conduce de Terni a la Cascata Marmore, el sol comienza a hacer acto de presencia a lo largo de la carretera, desayuno en el corazón de Italia, capuccino, los rayos solares me dan vida, dispuesta a disfrutar de un nuevo paisaje, una paz que llevaba tiempo sin visitarme inunda mi pecho, no hay prisas, no pienso atender el teléfono móvil, es mi momento. Tomamos la ruta para descubrir aquella maravilla de la naturaleza, el balcón de los enamorados, abren la cascada y de vuelta al coche. Viajecito a Preci para almorzar en un restaurante perdido de aquel pueblo, hay que esperar, llenísimo… mejor, así paseamos y aprovechamos los últimos rayitos, no olvidemos que cambió la hora y pronto se marcharía el bendito para dar lugar a una fría tarde otoñal. Hoy he comido una ensalada de bolsa con un vaso de agua y una infusión de postre, pero ¡ah! Hace una semana tomé un menú de pasta y carne a la brasa al tartufo, umm, qué vino le acompañaba, en lugar de infusión, tomé el mejor tiramisú de mi vida. Estaba disfrutando de la Italia profunda, no había hecho más que comenzar. Dimos un último paseo en aquel pueblito, la tarde como ya imaginaba estaba fría, caminamos sobre las hojas caídas, tonalidades amarillas, naranjas, rosadas… la paz que apareció en la mañana inundaba aún más mi interior, y como broche al día visitamos Norcia, con sus norcinerias, los coglione di mulo, acompañados de ricos quesos y por supuesto la estrella, trufa en todas sus modalidades. De nuevo rumbo a Terni, que el lunes nos espera Roma temprano.
Abro los ojos, seguiré con mi domingo cualquiera, tenderé la lavadora que me queda y soñaré con el próximo destino para un domingo diferente. Qué tengan ustedes buena tarde.